Pereza

Llevan desde los quince años tocando en directo. Juntos o por separado, la carrera de Leyva y Rubén, o lo que es lo mismo, Pereza, se ha cocinado a fuego lento. Después de cinco discos y mucha carretera tienen en las manos el que ellos mismos consideran su mejor trabajo. Aproximaciones no sólo les ha proporcionado su primer número uno, también la seguridad de que el rock'n roll vuelve a estar de moda, y por si alguien lo dudaba, aquí están ellos para demostrarlo.
Se conocieron en su barrio, el madrileño barrio de Alameda de Osuna, pura ciudad cuyas calles han visto nacer muchas bandas y aún más ilusiones. Inspiración y realidad para el rock nacional que, en el caso de Pereza, no ha surgido de la noche a la mañana.
Se jactan de pertenecer a la misma multinacional que un día apostó por las canciones de Elvis o Lou Reed. Ellos que han recuperado para la escena rock nacional el fenómeno fans, también tienen sus propios dioses, y para quien no lo sepa, son tres y bien distintos: Keith Richards, Maradona y Camarón. Pero sus guiños a los clásicos no acaban ahí. Su inspiración: las calles, las juergas, los amigos pero también largos paseos o una tarde de amor. Sensaciones excesivas y autobiográficas se dan la mano en la obra más madura de Pereza. Dignos herederos de la estela dejada en el rock madrileño por grupos como Burning o Tequila, Pereza ha sabido hacer gala de la chulería imprescindible para convencer dentro y fuera del escenario. Lija y seda, gloria y barro, a sus canciones les sientan bien los contrastes. El pantalón pitillo y la americana de terciopelo...
Urbanos con un punto más de glam, así les gusta presentarse. Y es que Pereza ha hecho compatible su look de estudiado descaro y las buenas canciones. Es sólo cuestión de actitud y si pensabas que eran sólo pose quizás te baste escuchar una de sus canciones.




